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Calefactores eléctricos: Calentar adecuadamente la casa, sin sufrir por un alto costo

Pese a que el invierno está en retirada, aún reinan las bajas temperaturas durante las mañanas y las tardes. Con ello, la idea de calefaccionar el hogar sigue muy vigente.

En la búsqueda del mejor método para mantener una casa temperada, la calefacción eléctrica es una alternativa segura y menos contaminante que otros sistemas a base de parafina o gas. Sin embargo, aunque se mencionan estas ventajas hay quienes apuntan a un mayor gasto presupuestario y bajo poder calórico.

¿Es una buena o mala idea invertir en un calefactor? Aquí explicamos sus ventajas y derribamos los mitos en torno a este tipo de calefacción.

ESPACIO Y EFICIENCIA

Uno de los atributos que nadie discute de los equipos eléctricos es que son más seguros y no generan emisiones, lo que deriva en una menor contaminación intradomiciliaria, si se compara con otros combustibles.

Según el estudio “Impacto de Fuentes de Combustión en la Calidad del Aire”, desarrollado por la Universidad de Harvard, en conjunto con el Centro Mario Molina Chile, los sistemas eléctricos no generan contaminación en el interior de los hogares, puesto que no emiten gases. Por ello, se recomiendan para ser utilizados en lugares ocupados preferentemente por adultos mayores, niños y personas alérgicas.

Jocelyn Pabst, gerente de proyectos de Calefactores Pabst, precisa que para elegir bien un calefactor es clave tener en cuenta las características del ambiente a calefaccionar y de esa manera su uso será eficiente.

 

Jocelyn Pabst, gerente de proyectos de Calefactores Pabst
Jocelyn Pabst, gerente de proyectos de Calefactores Pabst.

“Los calefactores se recomiendan para áreas determinadas. Por ejemplo, en una habitación de 16 metros cuadrados con equipos de alta eficiencia, ésta se comienza a temperar luego de 10 a 20 minutos”, señala Pabst.

Lo anterior, explica otro de los atributos, como es la rápida sensación calórica en el espacio en que se instala el calefactor, llegando en un corto tiempo a la temperatura deseada.

La ejecutiva además agrega que en la eficiencia de estos aparatos influyen factores como la materialidad, tamaño y uso de la vivienda. No es lo mismo calefaccionar una casa de concreto que una de madera. O una casa nueva con un buen sistema constructivo de aislación térmica, a una casa más antigua, con muros anchos y techos altos.

Tampoco es igual utilizar un calefactor en una vivienda de un piso que en una de dos. Por ello, Pabst afirma que es necesario decidir si se quiere calefaccionar una habitación o toda la casa.

 

BAJO MANTENIMIENTO

El consumo del calefactor eléctrico va a estar determinado por la temperatura programada y la potencia a la que se utilice el equipo. Hay que tener en cuenta que los expertos consideran como la temperatura óptima entre los 18° y 21°.

Pabst explica que “si un equipo se programa a esa temperatura, trabaja hasta que el termostato la alcanza y luego se apaga”. Entonces, si se maneja de forma controlada, el consumo no altera grandemente el presupuesto.

La gerente de proyectos realiza un análisis en este sentido: “un recipiente de parafina cuesta entre $10.000 a $15.000 con una duración aproximada de una semana y si se calcula que equipos eléctricos de potencia de 500 watts gastan alrededor de $60 pesos la hora. Con seis horas de trabajo, el gasto es de aproximadamente $10.000”.

A esto se suma, que el mantenimiento del aparato es prácticamente cero. No requieren de un mantenimiento continuo, a diferencia de otros sistemas, como por ejemplo, las calderas que necesitan de apoyo técnico. Como indica Pabst “sólo hay que preocuparse de guardarlo correctamente en la temporada que no se utilice”.

 

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